NUESTROS TESOROS: LA OROPÉNDOLA

En Belmonte, en  el mes de abril, cuando los árboles comienzan a cubrirse de hojas, en los bosques como el Horcajuelo o el Horcajo,  se oyen los primeros silbidos, claros y sonoros, de la Oropéndola, que resuenan por encima de todos los cantos del bosque. El ave es difícil de ver, pues apenas abandona las frondosidades altas, especialmente en las choperas de los arroyos, ya que le gusta la proximidad del agua.

El nido lo hacen suspendido de una horquilla de rama; ponen de 3 a 4 huevos por puesta, de mayo a junio,  levemente manchados de pardo púrpura; la incubación la realizan ambos sexos durante unos 15 días; los pollos son alimentados por la pareja, abandonando el nido tras unos 14 días. En un mes y medio más o menos termina la reproducción y los primeros movimientos migratorios tienen lugar a fines de julio.

Viajan durante la noche y por el día se  alimentan. En el sur se las ve posadas, bien visibles en las higueras cuyos frutos comen. Los migradores toman la dirección sur y alcanzan sus cuarteles de invierno en África tropical

El Macho adulto tiene el  cuerpo amarillo dorado, alas negras con mancha amarilla y cola negra con esquinas amarillas. Pico rosa, patas gris azulado e iris rojo. La   hembra por encima es verde oliva, por  debajo, blancuzca, débilmente rayada de pardo en el pecho; alas y cola parda con el amarillo menos extendido y menos vivo. Los jóvenes semejantes a la hembra, pero con pico gris e iris pardo. Se alimentan de coleópteros, orugas, mariposas, arañas, moluscos y frutos, sobre todo higos que le encantan.

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